XIII Reunión – Tintas y plumines

Pluma y tintero [Cuento infantil] – Hans Christian Andersen

En el despacho de un escritor, alguien dijo un día, al considerar su tintero sobre la mesa:

-Es sorprendente lo que puede salir de un tintero. ¿Qué va a darnos la próxima vez? Es bien extraño.

-Lo es, ciertamente -respondió el tintero-. Incomprensible. Es lo que yo digo -añadió, dirigiéndose a la pluma y demás objetos situados sobre la mesa y capaces de oírlo-. ¡Es sorprendente lo que puede salir de mí! Es sencillamente increíble. Yo mismo no podría decir lo que saldrá la próxima vez, en cuanto el hombre empiece a sacar tinta de mí. Una gota de mi contenido basta para llenar media hoja de papel, y, ¡cuántas cosas no se pueden decir en ella! Soy verdaderamente notable. De mí salen todas las obras del poeta, estas personas vivientes que las gentes creen conocer, estos sentimientos íntimos, este buen humor, estas amenísimas descripciones de la Naturaleza. Yo no lo comprendo, pues no conozco la Naturaleza, pero lo llevo en mi interior. De mí salieron todas esas huestes de vaporosas y encantadoras doncellas, de audaces caballeros en sus fogosos corceles, de ciegos y paralíticos, ¡qué sé yo! Les aseguro que no tengo ni idea de cómo ocurre todo esto.

-Lleva usted razón -dijo la pluma-. Usted no piensa en absoluto, pues si lo hiciera, se daría cuenta de que no hace más que suministrar el líquido. Usted da el fluido con el que yo puedo expresar y hacer visible en el papel lo que llevo en mi interior, lo que escribo. ¡Es la pluma la que escribe! Nadie lo duda, y la mayoría de hombres entienden tanto de Poesía como un viejo tintero.

-¡Qué poca experiencia tiene usted! -replicó el tintero-. Apenas lleva una semana de servicio y está ya medio gastada. ¿Se imagina acaso que es un poeta? Pues no es sino un criado, y, antes de llegar usted, he tenido aquí a muchos de su especie, tanto de la familia de los gansos como de una fábrica inglesa. Conozco la pluma de ganso y la de acero. He tenido muchas a mi servicio y tendré aún muchas más, si el hombre de quien me sirvo para hacer el movimiento sigue viniendo a anotar lo que saque de mi interior. Me gustaría saber qué voy a dar la próxima vez.

-¡Botijo de tinta! -rezongó la pluma.

Ya anochecido, llegó el escritor. Venía de un concierto, donde había oído a un excelente violinista y había quedado impresionado por su arte inigualable. El artista había arrancado un verdadero diluvio de notas de su instrumento: ora sonaban como argentinas gotas de agua, perla tras perla, ora como un coro de trinos de pájaros o como el bramido de la tempestad en un bosque de abetos. Había creído oír el llanto de su propio corazón, pero con una melodía sólo comparable a una magnífica voz de mujer. Se diría que no eran sólo las cuerdas del violín las que vibraban, sino también el puente, las clavijas y la caja de resonancia. Fue extraordinario. Y difícil; pero el artista lo había hecho todo como jugando, como si el arco corriera solo sobre las cuerdas, con tal sencillez, que cualquiera se hubiera creído capaz de imitarlo. El violín tocaba solo, y el arco, también; el espectador se olvidaba del maestro que los guiaba, que les infundía vida y alma. Pero el escritor no lo había olvidado; escribió su nombre y anotó los pensamientos que le inspiraron:

«¡Qué locos serían el arco y el violín si se jactasen de sus hazañas! Y, sin embargo, cuántas veces lo hacemos los hombres: el poeta, el artista, el inventor, el general. Nos jactamos, sin pensar que no somos sino instrumentos en manos de Dios. Suyo, y sólo suyo es el honor. ¿De qué podemos vanagloriarnos nosotros?».

Todo esto lo escribió el poeta en forma de parábola, a la que puso por título: «El maestro y los instrumentos».

-Le han dado su merecido, caballero -dijo la pluma al tintero, una vez volvieron a estar solos-. Supongo que podrá leer lo que he escrito, ¿verdad?

-Claro que sí, lo que le di a escribir a usted -replicó el tintero-. ¡Le estuvo bien empleado por su arrogancia! ¡Cómo es posible que no comprenda que le toman por necia! Mi invectiva ha salido desde lo más hondo de mi entraña. ¡Si sabré yo lo que me llevo entre manos!

-¡Vaya con el tinterote! – rezongó la pluma.

-¡Barretintas! -replicó el tintero.

Y los dos se quedaron convencidos de que habían contestado bien; es una convicción que deja a uno con la conciencia sosegada. Así se puede dormir en paz, y los dos durmieron muy tranquilos. Sólo el poeta no durmió; le fluían los pensamientos como las notas del violín, rodando como perlas, bramando como la tempestad a través del bosque. Sentía palpitar en ellos su propio corazón, un vivísimo rayo de luz del eterno Maestro.

Sea para Él todo el honor

Pues sí. ¡Ya hemos decidido tema para nuestra próxima reunión! Tintas y plumines… ¡esa deliciosa combinación!

El próximo sábado 25 de marzo acompañaremos el ya clásico desayuno de SEDE con litros de tintas varias, para empapar bien nuestros plumines…

Como siempre empezaremos a las 11:00 en la Cafetería-Bar Cibeles de Madrid (c/Marqués del Duero, 5).

Bodegón Antolín2.0

¿Curiosidad por alguna tinta? ¿Saturación, flujo, secado, “feathering”, “shade”, resistencia al agua, componentes, precios, opciones de compra, “efectos secundarios” en nuestras queridas piezas, viales/tinteros/cartuchos, capacidades, colores…?

Acompañarán a las protagonistas los plumines. Como en los matrimonios,

 ellos son básicos para entenderlas…

Bromas apartes, ha llegado el momento de sacar nuestras armas más preciadas: grandes, pequeños, de oro, gold-plated, titanio, otras aleaciones… Warranted, Bock, Jowo, Romillo, Sheaffer´s, Parker, Swan, Delta, Monblanc… cada marca ha ido desarrollando sus propias piezas… EF, F, M, B, BB, OB, IB… También se ha llegado tecnológicamente a ofrecer todo tipo de acabados, que repercuten en la expresión de la pluma…

Todo esto y mucho más en nuestra próxima reunión.

¡Nos vemos el sábado 25 de marzo!

One thought on “XIII Reunión – Tintas y plumines

  1. Antonio Borrego

    Hola, compañeros. Apasionante y muy extenso es el próximo “tema” de nuestra reunion mensual. Una vez más , supongo que se nos quedará corto el tiempo y estoy seguro de que el contenido y las intervenciones serán apasionantes. Despues de todo, no dejan de ser el “alma mater” de nuestras queridas AMIGAS y COMPAÑERAS, nuestras PLUMAS.
    Oportuno y precioso el texto de Andersen insertado por nuestro querido Juan Ignacio.
    El tema dará para más, seguro, asi que será una buena…….semilla primaveral.
    ¡ Nos vemos el 25!

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